jueves, 3 de noviembre de 2016

Maitena y Frida Kahlo

Maitena y Frida Kahlo

Cuando se va de turismo a Buenos Aires, uno espera encontrar referencias de los mitos argentinos por antonomasia que, según las postales porteñas no son otros que Maradona, Evita, Ché Guevara, el Papa y, en función de los gustos del editor, Borges o Cortázar.  Los dos escritores universales que parió la ciudad forman parte del imaginario colectivo de un país con unas señas de identidad muy profundas y arraigadas. Aunque llegué a la ciudad seguramente con el secreto deseo de percibir el aliento de la Maga en alguna esquina o el espíritu de Borges en cualquier café o petit bristró de Palermo, debo reconocer que mi pequeño gran descubrimiento fue una pequeña joya de mi juventud: Mujeres alteradas de Maitena.

Después de muchos años sin haber vuelto a ver una tira cómica de ella, allí estaban reunidas todas esas historietas que mi madre, mi hermana y yo devorábamos los domingos en El País Semanal delante de los inevitables curasanes y del té con leche humeante. Gracias a la ilustradora gráfica, el suplemento dominical del periódico irradiaba luz, color, y, por primera vez, feminismo. Seguramente fue un guiño para ganar lectoras de determinado perfil ideológico y sociológico, pero gracias a Maitena yo sentía que el mundo se había vuelto menos hostil para las mujeres, más cercano, más solidario. Fueron los años dorados del periódico y los tiempos en los que todavía nos sentíamos orgullosos de pertenecer a su club de lectores.

Las mujeres nos sentimos reflejadas en las historietas de Maitena Burundarena porque nos ponen contra las cuerdas y sacan a la luz todas nuestras debilidades: el miedo a no ser queridas, el miedo a engordar,  el miedo a perder la pareja, el miedo a ser mala madre, el miedo a los hijos. Todos nuestros complejos al descubierto sin censura previa y a la vista de todos. Antológicas algunas tiras, como la de la mujer que, respira aliviada tras escuchar algunos terribles secretos de su pareja: “Mirá, no te dije que soy casado, tengo dos hijos, problemas de guita y no me hablo ni con mis padres ni mis amigos”…. “¡¡Ah!! Qué susto, pensé que me ibas a decir que no me querías”, contesta la mina…

Sus historietas de mujeres anónimas también son una muestra de lucha y de supervivencia, de reconocimiento, de reinvindicación, de militancia feminista. En una de las últimas entrevistas que concedió Maitena, aseguraba que aunque ella había dejado de dibujar no había dejado de luchar y que jamás lo haría. "Mis historietas recién ahora se han publicado en Bolivia y estoy segura de que están ayudando al avance de la mujer". 

Todas esas tiras se me aparecieron a todo color en el porteño mercado del libro de segunda mano de la Plaza de Italia, donde se puede encontrar prácticamente de todo relacionado con la literatura latinoamericana. Y es que el paisaje urbano porteño está entretejido de librerías de segunda mano en cada cuadra y también de mercadillos temporales, improvisados y permanentes de libros de ocasión, antiguos, en ediciones fileteadas o modernas y pertenecientes a todo tipo de disciplinas -con la psicoterapia lacaniana al frente, faltaría más- que convierten a Buenos Aires en uno de los mayores supermercados de libros out e indoor.

Este mes de agosto sin ir más lejos todos los quioscos de la capital estaban engalanados con la colorida y alegre colección de cuentos infantiles de la editorial Sudestada. Bajo el sugerente título de Las Antiprincesas, los argentinos demuestran una vez más que son únicos a la hora de demostrar que la letra impresa no está muerta y que la lectura puede alentarse desde temprana edad.

Esta colección busca romper con los clichés de las princesas Disney tan políticamente correctas y edulcoradas y aboga por mostrar a las niñas y niños otra realidad sobre mujeres de carne y hueso. Las vidas de importantes pintoras, cantantes, heroínas libertarias y artistas latinoamericanas aparecen ahora reflejadas a todo color en cada uno de los magníficos cuentos editados. Hasta ahora han salido a la venta cuatro números dedicados a Frida Kahlo –un auténtico mito para los argentinos-, Violeta Parra, Juana Azurduy y Gilda y siguen preparando nuevas ediciones.


Para mi hija fue un auténtico hallazgo descubrir la figura de una de las más importantes pintoras contemporáneas cuya imagen icónica se reproducía hasta la saciedad en fundas para móvil, cuadernos, octavillas revolucionarias, tazas, monederos, carteles, etcétera. Cualquier puesto de San Telmo que se preciara tenía al menos un objeto en el que aparecía Frida, la mujer del lazo rojo en la cabeza y las cejas unidas y dueña de un universo artístico onírico mucho más singular y único que los defensores del tándem Diego Rivera-Frida nos han hecho creer.

Para mis hijas, estas dos mujeres, además de nuestra querida amiga Lala, Florchu y la Troska se convirtieron en el gran descubrimiento de este maravilloso Buenos Aires. Yo por mi parte me encontré con quién había venido a buscar: con el recuerdo de mi madre que prendí en todos y cada uno de los lugares de esta mítica ciudad.  


viernes, 2 de septiembre de 2016

75 aniversario de la muerte de Virginia Woolf



Mónica Hidalgo

Cuando buscas Sufragette en google además de remitir a la película estrenada hace unos meses de Sarah Gavron, también ofrece varios enlaces a Sufragette Sisters, la canción entonada por la madre de los niños que cuida Mary Poppins en la cinta del mismo título.

 La señora aparece retratada como una loquita que viven en su propio mundo de soflamas y reivindicaciones pero que se entera muy poco –y le importa menos- lo que le sucede a sus hijos y su marido, lo que se revela como clave argumental de la película. A madre inexistente se le superpone una cuidadora dulce y con poderes mágicos que dará a los niños el cariño y la racionalidad entre comillas que su madre, ocupada en otros menesteres más prosaicos,  es incapaz de darles.

La lucha por el derecho al voto fue uno de las primeras grandes cruzadas del feminismo a principios de siglo y la primera vez que las mujeres se organizaron para erigirse contra lo que ellas consideraban una sociedad injusta que limitaba sus derechos, perpetuaba su condición de sexo débil y asociaba su existencia a su pertenencia a un padre, marido o hermano.

Al hilo de la lucha feminista no estaría de más reivindicar figuras como la de Virginia Woolf, la escritora que consiguió convertirse en una de las primeras voces femeninas de la literatura universal con mayúsculas. Como parece que ahora los homenajes están sujetos a alguna efeméride, algunos editores han aprovechado el 75 aniversario de la muerte de Virginia Woolf para homenajear a una de las primeras voces feministas de la literatura, que se ganó esa condición gracias a la ruptura con las normas establecidas y a la renovación del estilo novelístico. Hasta la aparición de Mrs. Dalloway, la literatura femenina se limitaba a hacer retratos costumbristas del universo de las mujeres de clase media alta con preocupaciones asociadas a la búsqueda de un buen marido. Woolf fue coetánea de Elliot y Proust y no solo ayudó a transformar la novela convencional femenina y universal, sino que pulverizó las normas y códigos imperantes hasta la fecha.

En Mrs. Dalloway todo transcurre en un día y la protagonista es una mujer con una vida encorsetada por los rigurosos códigos de clase de la vida británica. Clarissa Dalloway es el hilo conductor de una novela que fluye como un gran monólogo interior en el que aparecen personajes vacuos como su  marido o su eterno enamorado y otros tan inquietantes y desazonadores como el joven esquizofrénico Septimus Warren Smith que vive en una realidad paralela y desoladora. 

Perteneciente al grupo de Bloomsbury, Virginia es la representante femenina de una nueva generación de escritores que renovaron la narrativa del siglo XX más centrada hasta entonces en largos pasajes descriptivos y con poca atención hacia el desarrollo  del mundo interior de los personajes. En el libro la fiesta que organiza Clarissa y se va a celebrar esa misma noche, no es más que una excusa para dar a conocer una amplia galería de caracteres psicológicos con sus pensamientos y sentimientos como hilo conductor de la trama.  

El paseo matutino de la señora Dalloway es una experiencia sensorial y audiovisual que retrata un Londres personal e intransferible. Este pasaje revolucionario es ideado a la manera de un guión cinematográfico donde la cámara va avanzando de la mano de la protagonista de la obra.
Pero más allá de su valor literario, Virginia Woolf es todo un símbolo feminista que representa la ruptura de los convencionalismos y las normas impuestas. Algunas frases de sus libros siguen estando vigentes hoy cuando todavía estamos lejos de la proclamada igualdad de género. Aquí van algunas de sus perlas: “Las mujeres han vivido todos estos siglos como esposas, con el poder mágico y delicioso de reflejar la figura del hombre al doble de su tamaño natural”. “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”. La vida es un sueño, el despertar es lo que nos mata”. 



jueves, 26 de mayo de 2016

¿Hemos perdido el norte?


¿Hemos perdido el norte?

Mónica Hidalgo

Las crecientes exigencias de los anunciantes y patrocinadores y el descenso en picado de los precios del content marketing ponen en serio peligro la supervivencia de la prensa
Tras una conversación con la responsable de marketing de una conocida multinacional de software no puedo por menos que reflexionar acerca del papel de los medios en la era de Internet 3.0. Y a todas luces el balance es muy negativo. Porque en este escenario parece que una crisis se superpone a la otra y no hay posibilidades de resolución posible.

Amén de crisis estructural que vive la prensa como consecuencia de la necesidad de adaptar el modelo tradicional al nuevo formato de financiación de los medios online y las revistas digitales, resulta indudable que nuestra incapacidad para poner líneas rojas en los nuevos escenarios nos ha colocado en una difícil encrucijada difícil de superar.

La prensa sectorial hace tiempo que está a la vanguardia de todos los medios y ha evolucionado e innovado desde el tradicional concepto de medio de información hacia una nueva dimensión en la que las publicaciones, tanto digitales como escritas, son entendidas como nuevos soportes o herramientas de marketing para los anunciantes y patrocinadores.

Eventos, mesas redondas, guías monográficas, ránkings, directorio de contactos, informes ad hoc, encuestas y barómetros, emailings selectivos y segmentados, White papers, videos corporativos, webinars o microsites, son solo algunas de las herramientas que ofrecen ahora las publicaciones y medios digitales para dar respuesta a las nuevas necesidades de sus anunciantes y con un único objetivo: generar los ansiados leads o posibles referencias de nuevos clientes.

La transición al nuevo modelo no está exenta de riesgos y obstáculos que muchos medios no han sido capaces de sortear y que han dejado en la cuneta a más de una editorial y a muchísimas grandes profesionales. Los que seguimos aguantando el tipo hemos debido afrontar innumerables recortes y dificultades financieras que han puesto en riesgo nuestra supervivencia y han dejado bajo mínimos las redacciones que, a partir de ahora, tienen siempre recursos limitados.

Acostumbrados a bregar en mil batallas, los profesionales han ido adaptándose a las nuevas condiciones de trabajo. Sin embargo, lo que está poniendo contra las cuerdas a los medios no son estas circunstancias sino las exigencias cada vez más draconianas e insalvables de muchos de los anunciantes que ahora exigen unos resultados a todas luces inalcanzables y desproporcionados.

Con un ejemplo muy gráfico lo van a entender muy bien. Por una inversión de 300 euros en un emailing los anunciantes exigen al medio recibir al menos 10 posibles leads de calidad; por un desembolso superior a los 2.000 euros, el anunciante exige además páginas de contenidos adicionales, así como videos, white papers y  emailings suplementarios y asociados a un evento con potenciales clientes o partners con los que el medio garantice la consecución de un acuerdo futuro.
No cuestiono la legitimitidad del anunciante y patrocinador a la hora de solicitar resultados contantes y sonantes de sus inversiones, es lícito y coherente.

 Lo que pongo en tela de juicio es lo desproporcionado de las demandas, cada vez mayores, y el cuestionado nuevo rol adjudicado a la prensa como vehículo o herramienta de marketing y publicidad a los que se pide no sólo resultados tangibles, leads y contratos, que claramente exceden sus facultades y capacidades, sino datos, nombres, contactos y más aún, contratos y acuerdos cerrados entre clientes y partners y anunciantes.

¿Somos capaces de dar respuesta a estas crecientes demandas? Sinceramente creo que no. Tampoco creo que las editoriales estén recibiendo un justiprecio por el nuevo papel que está cumpliendo y los resultados que están obteniendo. De hecho, ¿no creen que sería lícito que la prensa también exigiese porcentajes de negocio en el caso de que los leads generados diesen lugar y materializasen acuerdos, contratos y proyectos con posibles clientes y partners? Solicitar al anunciante el 5% de ingresos tras la consecución de un contrato de 50.000 euros por la implantación de un ERP en una pyme no sería nada descabellado, ¿no les parece? Y en progreso incremental, claro. A más clientes y proyectos,  más ingresos.

Quizás sea una quimera o una utopía, pero no se pierde nada por plantearlo. Y es que creo que todos tenemos claro que si hemos llegado a este estado de la cuestión es culpa de la prensa y solo de ella. Porque, ¿cuál fue el momento en el que uno de los editores de publicaciones online decidió que sería capaz de suministrar información de contactos de calidad por una décima parte del yield, cuando la prensa print o impresa jamás condicionó, ni pudo condicionar los acuerdos de publicidad a la consecución de esos resultados?

El calamitoso estado de las cuentas de la prensa no justifica nuestra progresiva transigencia, en continua e imparable escalada, para con los anunciantes. Sobre todo porque sabemos que no vamos a ser capaces de dar la respuesta adecuada.Los precios en continuo descenso de las tarifas de publicidad y content marketing, que constituyen la base de nuestra decreciente facturación, tampoco ayudan a garantizar nuestra supervivencia. Creo que es tiempo ya de que comience a abrirse un debate serio sobre el papel de los medios en los nuevos escenarios de transformación digital.